17.9.09

Llueve


Podría aturdirme la cabeza con temas tristes de amor que pasan por la radio, podría relacionarte con tantos escritos de Benedetti, Girondio o neruda. Okey, el día esta gris y las nubes opacas. Llueve, llueve en toda la cuidad, en Haedo, en Villa Crespo y hasta en Atalaya. Y con la lluvia.. no tengo ganas de salir a caminar e intentar que el aire purifique un poco mi bomba mental. ¿Quién soy? ¿Que camino agarro primero? ¿Dónde carajo esta la salida de emergencia? Son las 9.22 de la noche de un jueves lluvioso de septiembre. Lueve y escucho el ronquido pesado de mi perro y el agua rompiendo las tejas. Y yo aca sentada, con un amigo inconfundible y una lapicera y una mente. Una mente en blanco que no arranca para ningún lado. No hay mentiras ni verdades, solamente una cruda realidad que posa delicadamente ante mi. Una realidad que me mantiene estancada, que me ofende en cada paso. Estoy hasta la cabeza con las metáforas sobre la vida, con los libros de autoayuda y con los abrazos mentirosos. No hay reglas; no hay caminos; ni sentido en buscar tu vida. La vida esta acá, y solamente es ella quien te despierta cada mañana. Queman su boca con palabrerías insulsas. Nadie se cansa de hablar, nadie seca su garganta, nadie ofrece un vaso de agua. Ya nadie escucha, nadie escucha nada, solamente algún programa vacío de esa caja estúpida. No, me retracto, la caja no es estúpida, el contenido está vacío. Quiero dormir, pero no tengo sueño. Quiero comer, pero no tengo hambre, ¿Qué hago? Me consume la idea de cojer con vos. Me pega una patada tu ausencia y valoro mi soledad. No hay caminos, ni alrededores. Solamente estoy yo con mi mochila, viendo si sale el sol.