
Luego de un lindo recorrido por toda la cuidad, media mareada, me dirigo hacia la puerta de la pesada batata de la linea de colectivos 53. Toco el timbre y de reojo miro la cara del colectivero. Llega a la parada, me alcanza hasta el cordón y bajo del colectivo.Siento como el viento me pega en la cara después de una hora de asfixio , prendo un cigarrillo y comienzo a caminar por las crudas calles de la Boca, (debo admitir que al principio, la oscuridad y la pobresa de este barrio me llenaban de miedo, pero al volverlo costumbre, camino lo mas tranquila posible).
Agarro dos cuadras de una, doblo a la derecha, camino tres cuadras, me meto cuidadosamente en el pasaje Zolezzi, (único nombre de calle que reconozco de la Boca, obviando la tan conocída Avenida Almirante Brown)
Mi camino esta marcado con fuego; una especie de carrera contra mi misma.
Una vez mas veo la triste imágen del grupito de pibes en la esquina fumando nosequé, reconozco que muchas veces preferí mirar para el perfecto cielo celeste ( dibujado en mi mente, irrealidad)
No se el número de la casa, es muy fácil reconocerla, por mas que no lleva el alborote de colores, tiene ese tono amarronado, viejo, sucio, una nueva mano de pintura no vendría nada mal.
Toco la puerta, una.., dos.. , tres veces, hasta que el viejo me siente, y empiezo a escuchar ese cd de bachata tan gastado y casi aburrido en mi cabeza.
Abre la puerta y lo primero que veo es esa sonrisa pintada; esa cara de satisfacción; y ya me nacieron las ganas de sentirlo entre mis brazos.
-"¿Como estás, hijita? ¿Se te hizo largo el viaje? Ven, pasa que te compre alguna que otra cosita!"
Cierro la puerta, camino por el patio, un tanto precario, las baldosas flojas, agacho la cabeza al pasar por una soga que deja que la ropa se seque al sol.
Entro a casa, chiquita, cómoda. Siento las ganas que Ulises tiene de ser papa, comienza con las preguntas quemadas:
- "¿El colegio? ¿Los novios? (recuerda Aldi que deber tener 5 amigovios) ¿con la vieja, como andan las cosas?"
Son irresistibles las ganas de saber todo de mí.
-¿Quieres tomar mates? ¿Cerveza? Te compre unas galletas, no se si te gustaran... Estas fumando mucho aldi, yo desde que deje ... " y ahí comienza con los pro y las contra del pucho.
Naturalmente, siempre sale una charla nueva, original, fantástica.
Lo escucho, cierro la boca y dejo que sus palabras me causen ese placer, esa sensación de vida, de saber.
Lo veo, recién bañado, perfumado, tan lindo, tan mi viejo.
Me siento una reina, la mina mas querida y esperada de la tierra.
Nunca esta de mas la histeria del teléfono, lo atiende y algún que otro compañero político se prende al teléfono con él. Me mira, le hago un sutil gesto de aburrimiento, él cuelga.
Por primera vez; me siento su chiquita, su princesa, me alaga con la mirada,
Y es jodido, saber que todo tiene un limite, que nada es para siempre. Tal vez será que hoy pienso así, seguramente mañana un cambio radical me cambie la cabeza. Pero esa es la idea, no?
Escribir lo que siento hoy, mañana anda a saber..
-"Me voy pá, ya se hace muy de noche y no quiero que la vieja cene sola"
-"Dale Aldi, que gusto haberte visto. ¿Porque no la llamas a Emilse? Se pondrá contenta, siempre pregunta por vos, sábes que eres su ídola"
La cara se me gasta, se vuelve mármol, pero pienso hacerle un lindo gesto a la nena.
La llamo, obviamente siempre tenemos la misma conversación, me cuenta de su colegio, de cada nueva amistad que forma allá lejos, República Dominicana, como me extraña y las ganas de abrazarme que tiene.
Se me dibuja una triste sonrisa, le cuento que la amo y que ya nos vamos a volver a ver.
Cuelgo, y con un noseque de melancolía le digo al viejo, "traela de nuevo pá...".
Mi viejo se queda en silencio...," Es decisión de la madre, yo ahí no tengo nada que ver"
Lo entiendo, agarramos viaje hasta la parada.En el camino, a cada vecino que pasa, me presenta como su hija, orgulloso de decirlo, una vez más me siento la hija mas dicha.
-Chau pá, hablamos.
-Chau hija, te adoro ángel.
Y ese tonito velezolano tal de él, me queda grabado en la cabeza.

